lunes, 18 de febrero de 2013

La costilla de Sebas.



     El pequeño Daniel, que no entendía más que de las cosas esenciales para las sonrisas, quedó anonadado al encontrar a su hermano desquebrajando sollozos y envuelto en un capullo de tristeza y estampados de las tortugas ninja. Al ver a Sebas, aquel titan que en ocasiones lo oprimia, pero que usualmente lo protegía y era el Sol de su admiración, torcido como un garabato, ahogado entre vocales entrecortadas y sumergido en un aguacero de desesperanza, sintió un cosquilleo inusual en los labios, de esos que anticipan la ausencia del cerebro y el desespero de los sentidos. El redoble en su pecho le hacía un ritmo asincopado que se confundia con el latir de sus pensamientos y la cadencia de su respiración. Con la lengua electrificada, sobrecargando la presión de su miedo, se aventuro a preguntar: ¿Por qué estas triste Sebas?
     Sebas, ahogado en la embriaguez del amargo trago de la soledad, entre gemidos y respiros a medio terminar, solo alcanzó a decir: ¡Porque perdí a la mujer de mi vida!
     El pequeño Daniel, todavía confundido, y aún más con la idea de que había tal cosa como "la mujer de mi vida", que aparentemente era alguien distinta a su mamá, amor el cual más que absurdo, sonaba a imposible, evocó el recuerdo de otro hermano, una mujer, una costilla y algo raro que llamaban "amor". En la clase de religión una vez le hablaron del mayor de todos nuestros hermanos, Adán, el cual fue el primer hijo de Dios. Daniel, que no entendía cómo era eso de un papá y un hijo sin una mamá, quedó más confundido todavía cuando le dijeron que Dios, al ver que Adán se sentía tan solo y triste por no tener con quien jugar en el fantástico jardín de las delicias, decidió quitarle a Adan algo tan doloroso como una costilla, y de ella le trajo a una compañera de juegos, la cuál sería la primera mujer y la única en la vida de Adán. "Eva. Eva, la costilla de Adán. Un pedazo de él que lo haría completo, que sería el pedazito que siempre le faltara, que siempre lo complementaría. El único amor que conocería. La mujer de su vida". Les alcanzó a decir la maestra, para romanticamente compartir los sueños de los poetas a una audiencia que todavía no tenía muy claro eso de las costillas, las mujeres y la poesía.
     Recordado todo esto, nuevamente, más confundido todavía, tal vez ahora más que nunca, sin ánimos de ser malo, insensible o antipático, le pregunta: Sebas ¿Duele mucho perder una costilla?

                                                                                                                           Giank

jueves, 14 de febrero de 2013

Cliché



Perderme en el recuerdo
de las flores de primavera
en aquel baile sincopado
con el vaivén de tus caderas.

Perderme en la fantasía
del aroma de tus besos
que endulzan cada día
al humor del café negro.

Perderme en el juego
de versos y de rimas,
dejando escrito los ecos
que te pretendo cada día. 
   
                                                                                                               Giank           






Imagen: http://styleimpress.com/post/41537692689

viernes, 1 de febrero de 2013

Poema incompleto




Tú, que te vas
Cual verso al aire
Cual palabra bien lograda
Que no encontró la línea
Que pudiera llamar “casa”

Tú, que te fuiste
Tal eco de acorde
Tal latir de cualquier cigarro
Que en mi alma, su cenicero
Apaga el calor de sus manos

Tú, que no vuelves
Aunque te pesen las pisadas
Aunque no exista un camino
Distinto al jardín de besos
De lo que floreció en nuestra cama

Tú, que desapareces
Como el verano ya pasado
Como el amarillo de los versos
Que amanecen al lucero
Negando sueño al desahuciado

Tú, que ya no serás más
Ni parte de un nosotros
Ni del posesivo “mía”.

Giank