"La muerte es lo único que está escrito en piedra." Dijo para sí mismo al inicio de aquella calurosa mañana. De un corrientazo, torpe pero decidido, tiró la taza de pereza, esa que tanto confort le da cada mañana, se restregó los restos de pesimismo de los ojos, se enjuagó el tufo de todo lo que no pasará hoy pero sí tal vez mañana, se paró, se abotonó el valor, se cubrío la cabeza con la gastada pero vigente determinacíon de ala larga, se cargó el pecho de todo el presente que pudo y salío a re escribir todo eso que todavía se podía, todo lo que irá después del dos puntos de su nombre: la vida, esa fábula polimorfa y caprichosa que se escribe sobre la canva de todos los días.
Giank
