
estatua.
quedarse hecho una ~.
(ó tristeza)
Siempre me pregunté por qué mi abuelo tenía la mirada apagada, como consumida. Sus ojos me recordaban al negro ceniza, esa suerte de negro que no terminaba de ser absoluto, y más bien se iba difuminando en un gris plateado, pasando a un gris usado, para luego quedar un gris nada. Su mirada siempre fue triste, aunque en su rostro hubiera alegría. Era como si algo se le hubiera petrificado en la memoria, como si un dolor no hubiera podido lavarse de su vida, y poco a poco se fue sedimentando en sus pupilas, hasta quemarlas, y luego disecarlas.
El día en que murió, se nos fue por causa natural. Su corazón viejo y gastado decidió que era hora de retirarse por la puerta grande y colgó para siempre los zapatos. Se nos fue en un momento, sin grandes dramas, grandes escenas, casi de manera casual. Cuando alguien muere, curiosamente lo primero que se piensa luego del asombro es "¿Qué hacemos con el cuerpo?". Queríamos enterrarlo con su madre, y a ella, como era la tradición de ese entonces, se le había hecho un cepelio de cuerpo presente, respetando las viejas costumbres de que los muertos merecen una morada en donde descansar, y que no hay nada más sagrado que la integridad del cuerpo. Por ende, decidimos buscar una parcela en donde poder dar el mismo tributo a mi abuelo.
Los señores de la funeraria "Entierros Aguirre", profesionales de familia con más de 25 años de experiencia en el negocio de las pérdidas sentimentales y el manejo adecuado de las despedidas, nos ayudaron en todo el proceso. Al momento de elegir el ataúd, nos advirtieron que desde hacía un año se había aprobado una nueva ley ambiental que dictaminaba que "todo cadáver, previo a su proceso de entierro, debe ser debidamente analizado para poder establecer su nivel de fertilidad y si el mismo califica para ser enterrado en una parcela de un cementerio local".
- "No se preocupen, es una cuestión protocolar. Ustedes saben como son los ambientalistas."- Nos comentó el señor Aguirre III, tercera generación de enterradores. Fue grande nuestra sorpresa cuando un par de días posterior a los debidos exámenes, nuestra solicitud de enterrar a mi abuelo como había sido enterrada mi bisa abuela fue rechazada
-"Nos da mucha pena con ustedes, pero los análisis dictaminan que su familiar no califica para poder ser enterrado como materia fértil."- Al leer el informe, todo parecía en orden, a excepción de un indicador "Los exámenes biológicos reportan que el sujeto, portador de tristeza crónica y recuerdos sedimentados, a raíz de esta condición, fue acumulando altos niveles de desolación los cuales se esparcieron en toda su existencia, hasta petrificarse en el momento de su muerte."
-"Bueno, crememoslo."- Dijo mi abuela al leer el reporte. Claro, no quedaba de otra opción, no era lo ideal, pero en la muerte, impera lo práctico, no lo romántico. Doble fue nuestra sorpresa cuando de la funeraria "Entierros Aguirre" nos notificaron "Señores, nos da mucha pena con ustedes nuevamente (menos mal que no eran burros y que no estábamos en Cartagena), pero el cuerpo no pudo ser cremado. El mismo se ha vuelto una piedra."- Se había petrificado con los ojos abiertos, con esa mirada ceniza, disolviéndose en la nada.
No nos quedo de otra que ponerlo en nuestro jardín, decorado con algunos palos de mango, que eran sus favoritos. El día del cepelio todos lloraron. Algunos lloraron lágrimas azules, llenas de emoción y de recuerdos, otros lágrimas turquesa, cargadas de nostalgia y arrepentimientos, y otras lágrimas más oscuras, de un azul oscuro hinchado en tristeza. Todos lloraron menos yo. Mi abuela, con una sonrisa agridule en el rostro, al ver que mi rostro estaba tan seco como un desierto, me comentó "Sabes, nunca me había dado cuenta pero tienes la misma mirada de tu abuelo. Él tampoco lloraba, aunque estuviera muy triste."
Y así me enteré que yo también estaba condenado a ahogarme en tristeza hasta que poco a poco mis ojos se fueran petrificando, hasta volverse ceniza, y se secaran, como piedras, me conviertiera en estatua, me rodearan de vida, sin yo poder disolverme y volverme parte de ella.
Giank
Imagen: http://taniarubinos.files.wordpress.com/2012/11/mirada-petrificada-800x533.jpg?w=800
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